El accidente y las fronteras.

Un “accidente” en la isla de Lampedusa ha matado a más de 130 migrantes. Ahora vendrán las monsergas del “drama de la inmigración”, como si los barcos por el mero hecho de llevar inmigrantes tuvieran una mayor, e inexplicable, propensión a hundirse y estas muertes no fueran consecuencia directa de una política de inmigración racista y criminal apoyada por la gran mayoría de instituciones políticas que van a “lamentar” esta masacre. Supongo que no éxige un gran esfuerzo decir que todos aquellos que han colaborado en que tengamos está política de inmigración y fronteras europea, entre ellos y de forma destacada, nuestros gobiernos de PSOE y PP, son simplemente unos asesinos. Más complicado resulta analizar si en este momento, en el que todos los gatos son un poco pardos, el tipo de imagenes y posiciones políticas que manejamos desde nuestros sectores políticos no redundan, consciente o inconscientemente, en un reforzamiento de la política de fronteras.

Pocas posiciones se libran de este peligro, desde luego lo portan las posiciones “soberanistas”, en la medida en que estas proponen un reforzamiento del espacio del Estado-Nación, ya sea el de los estados-nación existentes, aquí el keynesianismo nacional inspirado en la golden age sueca de Vicenç Navarro es un buen ejemplo. O se trate de nuevos estados nación que pretendan insertarse en el sistema de estados, y aquí entra toda postura independentista que no cuestione el régimen de fronteras, y son, me temo, una abrumadora mayoría de ellas. Y más que un peligro es una realidad la vinculación con esta situación del europeísmo mainstream, egoísta, ensimismado y esencialista, incapaz de reconocer la gigantesca deuda de Europa con los habitantes de sus ex-colonias, lo que es tanto como decir la inmensa mayoría de los habitantes, y de los pobres, del mundo.

Las fronteras son perfectamente funcionales a la reproducción del orden capitalista, lo han sido siempre desde el siglo XVI. Lo son porque de ellas garantizan el “desarrollo desigual”, las desigualdades a escala mundial, y sin territorios homogéneamente pobres el capitalismo no podría resolver sus crisis mediante la expansión territorial en busca de tierra y trabajo barato, o importando trabajo barato mediante movimientos migratorios. De aquí que las políticas migratorias, evidentemente, no aspiren a detener las migraciones, cosa que hoy es simplemente imposible, sino a encajonarlas territorial y socialemente tanto en los paises de orígen como en los de destino para someterlas a su lugar jerarquico. Pero además, los son porque son contenedores políticos, contenedores del conflicto, que impiden que las realidades sociales particulares se articulen en un conflicto de clases transnacional coherente con el dominio transnacional del capital. Por ejemplo, pocos lectores de Frantz Fanon han reparado en que, un momento de Los Condenados de la Tierra, Fanon ve como las luchas de liberación nacional se han quedado a medio camino porque las ex-colonias seguirán siendo materialmente dependientes de la metropolis y, sin embargo, sus sujetos potencialmente revolucionarios, las masas campesinas sin tierra emigradas a las megapolis, se las tendrán que ver con unas burguesías nacionales que son un simple tapón cuya única función es impedirles llegar hasta los últimos eslabones, confortablemente instalados en la ex metropoli, en la cadena de dominación que les explota.

De hecho, la crisis española es un efecto, en buena medida, de este régimen de fronteras que no es en realidad más que un régimen de dominio, y de alianzas, de clase que, a traves de mecanismos financieros, es capaz de desplazar los costes de la crisis de un territorio a otro. Pensar en cualquier salida que abunde en el reforzamiento de las fronteras, es por un lado, mirando hacia Europa garantía de reproducción del mismo orden político que nos explota por vias financieras y de alejarse de poder redefinir el conflicto en la escala transnacional, que es donde se sitúan los que mandan de verdad, Y, por otro, mirando hacia al Sur, una apuesta por movernos en la jerarquía de territorios, es decir, por poder desplazar a otros los costes de la crisis de la misma manera que los estados centrales de la UE los han desplazado y situado en España y el sur de Europa. En resumen, reforzar las fronteras es facilitar la reproducción capitalista.

¡Ninguna persona es ilegal!

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2 pensamientos en “El accidente y las fronteras.

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