Stuart Hall y el discurso político

El recientemente fallecido Stuart Hall fue el protagonista, en las páginas de la New Left Review en los años ochenta, de uno de los debates políticos más interesantes, y que mas me han hecho reflexionar, que yo haya podido leer. Y que de paso, ilustran la importancia que daba Hall al debate como herramienta fundamental de la política emancipatoria. El debate político, se entiende, algo muy diferente del debate académico.

En 1983, Hall avanzó su hipotesis de que el thatcherismo era una forma de “populismo autoritario”, antes de nada, para prevenir al Partido laborista y a los lideres sindicales de que su confianza en las posiciones sociológicas “de clase” (posiciones objetivas, estatus socioeconómico, etc) ya no valían políticamente para nada. El thatcherismo había hecho bascular la relación entre “fuerza” y “consenso” en favor de este último y había logrado abrir vías de penetración de un neoliberalismo “cultural” en espacios sociales que por posición social deberían haberse enfrentado a la contrarevolución thatcheriana. Un poco a la manera de nuestra CT, aunque quizá con una victoria menos rotunda, los convulsísimos setenta ingleses, que literalmente habían generado una crisis de gobernabilidad, se estaban cerrando políticamente y dejando paso al control neoliberal de la situación. Y, desde luego, las apelaciones a lo “obrero”, así sin mayor especificación, habían dejado de ser sinónimo de política emancipatoria.

A este artículo le siguió otro(1) de un, jovencísimo entonces, Bob Jessop junto a otros autores, uno de los más interesantes marxistas ingleses de los últimos años. En el que desde posiciones althusserianas pretendía hacer una crítica teórica al concepto de “populismo autoritario” que para él no estaba suficientemente aclarado y carecía del espesor “teórico” necesario, eran nociones que por un lado, no habían roto con la experiencia cotidiana y, por otro carecían de una artículación sistémica clara con lo económico: “¿Qué es en realidad el populismo?” “¿Qué es en realidad lo autoritario?” “¿No se oculta la economía política detrás de estas nociones impresionistas?”, eran las preguntas con las que Jessop pretendía centrar el debate. Aparte de la parte crítica a Hall, Jessop et al proponían, esta vez de una forma más espontánea y descriptiva, y mucho más interesante leído ahora, el término “dos naciones” para describir la operación thatcheriana, una constante separación en el discurso político de dos grandes grupos, dos naciones, opuestos que articulaban toda una guerra social contra los que venían por detrás: una nación de trabajadores contra otra de vagos, una de productores de riqueza contra otra de parásitos, una de británicos contra  otras de colonizados.

La respuesta de Stuart Hall (2) es memorable y merece la pena ser leída. Se centra sobre todo en las apreciaciones críticas de Jessop y sostiene que el discurso político no puede detenerse en las aclaraciones “teóricas”, terminológicas en realidad, minuiciosas, ni puede estar reconstruyendo “todas” las conexiones sistémicas, si es que quiere llegar a tiempo al lugar donde es efectivo,  el campo de batalla político. Su concepto de “populismo autoritario” puede no ser “teóricamente” perfecto pero sirve para captar el tipo de dinámica política a la que se refiere en un momento en el que había prisa. El thatcherismo estaba en marcha y estaba ganando. No había que renunciar al rigor, porque, entre otras cosas se trataba genuinamente de comprender lo que estaba sucediendo, pero no había tiempo para el análisis minuicioso de los términos aislados de su contexto estratégico. O, al menos, tal análisis no era exigible. Hall rompe con toda una forma de discurso político de corte althusseriano, pero que las distintas posmodernidades también han abrazado de buen grado, que exigia una exhaustiva pleitesia a algo llamado “lo teórico” antes de lanzarse al análisis de lo histórico, de lo político, de lo “meramente” descriptivo. No sólo eso, a la, en mi opinión nefasta influencia de Althusser en este sentido, a Jessop había que sumarle el excesivo teoricismo al que suelen aferrarse los autores jovenes. Sobra decir que Hall tenía razón y hoy, quizá porque vuelve a haber perspectivas de ganar espacios políticos, despues de no pocos excesos “teorizantes”, volvemos cada vez más a un lenguaje político en el que lo conceptual cumple un papel estrictamente sometido a la comprensión de lo histórico, lo estretégico, lo dinámico. Hemos salido ganando, sin duda.

(1) Bob Jessop, Kevin Bonnett, Simon Bromley y Tom Ling “Authoritarian populism, Two nations and Thatcherism” en New Left Review I/147 Septiembre-Octubre 1984

(2) Stuart Hall “Autoritarian Populism: a reply to Jessop et al” New Left Review I/151 Mayo-Junio 1985

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